Un desierto hecho de fuego y agua
La Reserva de la Biosfera El Pinacate y Gran Desierto de Altar, en Sonora, fue decretada en 1993, y en 2013 la UNESCO la inscribió como Patrimonio Mundial. Abarca 714,566 hectáreas y tiene dos partes muy distintas: al este, el escudo volcánico del Pinacate, con más de 400 conos volcánicos, coladas de lava y tubos de lava; al oeste, el Gran Desierto de Altar, con dunas que pueden alcanzar 200 metros de altura.
Sus cráteres gigantes, llamados maares, se formaron con explosiones violentas cuando el magma que subía se encontró con agua del subsuelo; según la UNESCO, también hubo hundimientos que les dieron forma. El más grande es El Elegante: mide 1.6 kilómetros de diámetro y 244 metros de profundidad.
Un paisaje lunar lleno de vida
Este paisaje sirvió de salón de clases para ir a la Luna: en febrero de 1970, la NASA llevó ahí a la tripulación del Apolo 14 y a sus suplentes a entrenar geología de campo.
Aun en este desierto viven más de 540 especies de plantas, más de 200 de aves, más de 40 de reptiles y 44 de mamíferos, entre ellos el borrego cimarrón y el berrendo sonorense.


















































