Cuando la Tierra se rompe, un río encuentra el camino
El Parque Nacional Cañón del Sumidero, en Chiapas, fue decretado en 1980 y, según su decreto, abarca 21,789 hectáreas. El cañón se extiende unos 30 kilómetros a lo largo del río Grijalva, entre paredes de hasta 1,000 metros de altura.
Esas paredes son sobre todo de roca caliza que se formó en los periodos Jurásico y Cretácico. El río corta la roca siguiendo dos fallas geológicas, la de Muñiz y la de Chicoasén. La etapa en que más se plegaron las rocas de las montañas de Chiapas ocurrió hace unos 12 millones de años, en el Mioceno medio.
Un refugio para 1,736 especies
En el parque se han registrado 1,736 especies; 28 de ellas están amenazadas. Su vegetación incluye selva mediana subcaducifolia, selva baja caducifolia y bosques de pino y encino, con plantas endémicas como el Agave grijalvensis. Ahí viven el cocodrilo de río y el mono araña, el único primate del parque, y especies en riesgo como el ocelote y el oso hormiguero.
El cañón es tan importante para Chiapas que aparece en el escudo del estado.
Desde la lancha se alcanza a ver la altura completa de las paredes. Fíjate en la roca caliza: se formó en los periodos Jurásico y Cretácico.























